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La sección Opinión reúne artículos, análisis y reflexiones sobre discapacidad, inclusión, accesibilidad y derechos humanos en México. Especialistas, activistas y voces de la comunidad comparten perspectivas sobre los retos, avances y conversaciones que impactan a las personas con discapacidad y a una sociedad más incluyente.
7 artículos
Los derechos de las personas con discapacidad, nacen con las disposiciones que protegen los derechos humanos, surgen como…
¿Sabías que en México hay 14 millones de mujeres de aproximadamente 50 años que están experimentando la menopausia o postmenopausia, sin hablar de ello públicamente?
Nuestra vida la iniciamos sin un instructivo de procedimientos incluido, es así que la desarrollamos de acuerdo a cómo nuestro aprendizaje acumulado nos supone poder resolver distintas situaciones a lo largo del trayect
Diferentes especialistas en psicología y en cuidados emocionales, recomiendan que en episodios de mucha ansiedad, como los que podemos estar viviendo, debemos concentrarnos en el presente y en fijarnos metas a corto plazo, es decir: nada de planes.
En el marco del Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad que se conmemora el 12 de septiembre, Yo También y AT&T México presentaron la charla “Accesibilidad: Cómo construir sociedades para todas las personas”, con el objetivo de recordar la importancia de impulsar la igualdad de género en las organizaciones y la inclusión de personas con discapacidad. El evento, moderado por Katia D’Artigues, Fundadora de Yo También, contó con la presencia de Daniel Ríos, Vicepresidente Adjunto de Asuntos Externos en AT&T México; Agustín Pineda, Subprocurador de Telecomunicaciones de la PROFECO e Hilda Vázquez, activista y defensora de los derechos de las personas con discapacidad. Te compartimos algunos de los puntos más relevantes: Este evento es el primero de una serie que AT&T México realizará en conjunto con Yo También presentado en un formato completamente accesible, contando con transcripción en tiempo real e intérprete de Lengua de Señas Mexicana (LSM) ocupando el mismo espacio en pantalla que el ponente. Este tipo de formato digital que da el mismo peso a audio, LSM y texto es único en México. De acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2020, la prevalencia de la discapacidad en México para 2020 es de 16.5%, es decir, casi 21 millones de personas.[1] En 5 millones de hogares (14.5% del total que hay en el país) vive al menos una persona con discapacidad.[2]Del total de hogares, 6.9 % está encabezado por una persona con discapacidad: 59.2% por un hombre y 40.8% por una mujer.[3]La cifra difiere versus los hogares donde el jefe de familia no tiene discapacidad con 71.6% de hombres y 28.4% de mujeres.[4] A nivel nacional, los estados con la mayor cantidad de mujeres con discapacidad son:[5]Estado de México: 1,485,663Ciudad de México: 947,519Veracruz: 831,936 “Para poder fabricar productos y ofrecer servicios para todas las personas es importante que las organizaciones cuenten con personas con discapacidad en todos sus niveles, y que construyan alianzas con expertos”, afirmó Daniel Ríos, Vicepresidente Adjunto de Asuntos Externos y Sustentabilidad en AT&T México. Es mucho más fácil entender cómo podemos construir un mundo accesible, en conjunto, cuando todos los actores están debidamente representados. Por eso, para AT&T, alianzas como la que tenemos con Yo También son cruciales”. “Tenemos un compromiso con la inclusión, no solo queremos ser parte de la conversación, sino que queremos contribuir a crear un mundo accesible”, agregó. AT&T México capacitó recientemente a más de 600 personas de la fuerza de ventas en temas de discapacidad con el fin de promover pautas de accesibilidad para todas las personas.El taller fue impartido por Educación para Compartir con la Fundación APAC e Hilda Vázquez, activista y defensora de los derechos de las personas con discapacidad. Adicionalmente, y en colaboración con Educación para Compartir, la compañía está desarrollando una serie de infografías para abordar distintas tecnologías de asistencia, con el fin de crear y difundir información sobre inclusión y derechos fundamentales de personas con discapacidad. Como parte de sus esfuerzos por impulsar una agenda de accesibilidad, AT&T México impulsará en alianza con Yo También, un noticiero 100% accesible conducido por Katia D’Artigues y Bárbara Anderson: Yo También TVo, dirigido al público en general. El noticiero contará con subtitulaje en español e intérprete de Lengua de Señas Mexicana (LSM). Esta iniciativa constará de una cápsula informativa semanal con el resumen de las noticias más destacadas de economía, política, negocios, deportes y espectáculos. “En el día a día, o en situaciones de emergencia o contingencia sanitaria como las que han ocurrido recientemente, todas las personas buscan las noticias más importantes y las personas con discapacidad no son la excepción”, comenta Katia D’Artigues, Fundadora de Yo También. “Por ello nos da gusto anunciar que gracias a la alianza con AT&T México presentamos el primer noticiero 100% accesible a partir del 17 de septiembre, ‘Yo También TVo’ que se transmitirá a través de redes sociales y el sitio web de Yo También cada semana”. En México siguen existiendo diversos prejuicios hacia las personas con discapacidad: 24.5% de la población de 18 años y más está de acuerdo con que son de poca ayuda en el trabajo. Entre las personas jóvenes se observa un menor arraigo de esta idea (19.8%), que se hace más frecuente conforme aumenta la edad: 23% entre las personas adultas y 37% entre las personas mayores.[6] Hoy hay 2.5 millones de mexicanos en edad laboral en México según el último censo 2020, pero solo 33% tiene empleo.[7] Además, 34% menos recibirán de sueldo versus un trabajador sin discapacidad.[8] “No por el hecho de ser mujeres con discapacidad, debemos ser la últimas en tener espacios de liderazgo, capacitación o visibilidad. El reto principal es hacernos presentes para generar los cambios que todos y todas tengamos y así construir una mejor sociedad”, afirma Hilda Vázquez, activista y defensora de los derechos de las personas con discapacidad. “Juntos, como sociedad, debemos poder contribuir a que las mujeres con discapacidad busquemos el pleno ejercicio de todos nuestros derechos.” En México se declaró el 12 de septiembre como “Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad”, para visibilizar las demandas y propuestas de este grupo vulnerable para mejorar su calidad de vida y contribuir a la construcción y mejoramiento de su entorno social.[9]Las mujeres suelen tener un mayor riesgo de desarrollar una discapacidad debido a la discriminación en la atención médica y la violencia contra la mujer.[10]Las mujeres con discapacidad también tienen tres veces más probabilidades de ser analfabetas y dos veces menos probabilidades de tener un empleo o utilizar Internet.[11] “Debemos tener en cuenta el artículo 1 de la Ley Federal de Protección al Consumidor, que habla sobre la protección de niños, adultos mayores y personas con discapacidad”, menciona Agustín Pineda, Subprocurador de Telecomunicaciones de la PROFECO. “El artículo 58 señala que no se puede negar la atención o prestación de un servicio, ni puede establecer preferencia alguna. Los proveedores están obligados a dar las facilidades para que las personas con discapacidad puedan utilizarlos”. Las personas con discapacidad y sus familias y amigos representan 73% de los consumidores.[12] La tecnología representa una herramienta significativa para brindarle a personas con discapacidad nuevas oportunidades en su integración social y acceso al mundo laboral.La tecnología no solo aporta beneficios a la vida de las personas con discapacidad y mejora sus vidas, sino que además les permite trabajar y desarrollar una carrera profesional. Numeralia sobre mujeres con discapacidad por Yo También Entre la población con discapacidad, hay más mujeres que hombres. Las mujeres con discapacidad representan 53% (más de 11 millones) y los hombres 47% (más de 9 millones).[13]En México, 24% de las mujeres con discapacidad han sido discriminadas, y enfrentan 10 veces más violencia de género que aquellas sin discapacidad.[14]México es de los países con el mayor rezago laboral de mujeres: solo 45% de la PEA tiene un empleo versus 72% de los hombres. El dato empeora en el caso de las mujeres con discapacidad:[15]Las mujeres son las que más afirman que su principal barrera para tener acceso a sus derechos es la posibilidad de conseguir precisamente empleo.[16]Una de las razones de fondo detrás de la poca actividad laboral de las mujeres con discapacidad arranca desde su educación: muchas, en edad escolar, no asisten a la escuela. A educación básica asiste el 79% de las mujeres con discapacidad, sin embargo, solo el 19.6% asiste a educación media superior y superior.[17]Las mujeres con discapacidad también tienen tres veces más probabilidades de ser analfabetas y dos veces menos probabilidades de tener un empleo o utilizar Internet.[18]1 de cada 3 mujeres con discapacidad en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual y en algunos países esta proporción aumenta a 7 de cada 10.[19]8 de cada 10 mujeres con discapacidad son víctimas de violencia, especialmente sexual.[20]Las mujeres con discapacidad presentan un riesgo 10 veces mayor que el resto de las mujeres a vivir agresiones sexuales, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas.[21]3 de cada 10 mujeres de 18 años o más con discapacidad no tienen libertad para decidir si pueden salir de su casa.[22] [1] Censo de Población y Vivienda 2020 | INEGI [2] Enadis/Conapred 2017 [3] Enadis/Conapred 2017 [4] Enadis/Conapred 2017 [5] Censo de Población y Vivienda 2020 | INEGI [6] Enadis/Conapred 2017 [7] Censo de Población y Vivienda 2020 | INEGI [8] Enadis/Conapred 2017 [9] 2020 | Comunicado Senado de la República [10] 2020| Take Five Empowering Women and Girls with Disabilities | UN [11] 2020| Take Five Empowering Women and Girls with Disabilities | UN [12] 2020 | Global Economics of Disability [13] Censo de Población y Vivienda 2020 | INEGI [14] El Dato de Discapacidad | Yo También [15] Enadis/Conapred 2017 [16] Enadis/Conapred 2017 [17] Enadis/Conapred 2017 [18] 2020| Take Five Empowering Women and Girls with Disabilities | UN [19] Unicef [20] Unicef [21] ONU [22] Unicef
Corría la primera semana del verano, estaba terminando el tercer cuatrimestre de la licenciatura en Derecho, durante esos meses estuve sometida a estrés continuo, debido a la carga de trabajo reduje considerablemente las horas de descanso además de no alimentarme 3 veces al día, con tal de cumplir las obligaciones académicas. Estoy de pie esperando mi turno en el laboratorio del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán con objeto de hacerme estudios de rutina, no obstante el paso del tiempo, vienen a mi mente recuerdos muy nítidos del infierno que viví.Gabriela Ximena Favila Ramírez Al comienzo sufría de continuos dolores de cabeza acompañados de molestias gastrointestinales. Pensando que era un simple malestar acudí con el médico general que diagnosticó gastritis y colitis pero no hubo mejoría con el tratamiento, después asistí con el dentista que extrajo las muelas del juicio pero nada cambió, al contrario el dolor se extendió a todo el cuerpo mientras que la fatiga se volvió extrema, el sólo roce de la ropa era molesto, y bañarme representaba una odisea. Alteré gran parte de mi vida, aunado al no querer perder el status de estudiante modelo por el perfeccionismo que padezco. Perdí 10 kilos en poco tiempo, era presa de ataques de pánico y depresión, ante la desesperación de sentirme mal siempre, caí en las manos de un pseudo médico cuyo único fin era la venta de sus medicamentos, por fortuna comprendí la dinámica y no regresé, posteriormente visité a un médico internista quien me envió varios análisis de laboratorio cuyos resultados fueron negativos. Ante el particular escenario, me sugirió recurrir al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez. Logré ingresar a Neurología en octubre del 2010, anímicamente me encontraba mal, llevaba meses suplicando a la ciencia, a Dios o a la vida una respuesta además de luchar contra comentarios maliciosos como “no tienes nada” o “es psicológico”. Cuando creía haber llegado al sitio correcto donde en teoría sería más rápido el encontrar una respuesta a mi malestar, la burocracia institucional se encargaría de dejarme claro que el camino apenas había iniciado, luego de mucho tiempo los análisis clínicos salieron limpios, nada extraño, entonces el psiquiatra diagnosticó depresión y ansiedad, nunca estuve de acuerdo con ello puesto que con anterioridad había sufrido dichos males y no se parecían en nada a lo que me ocurría. Recurrí a la Comisión de Salud del Senado de la República para pedir una revisión del diagnóstico por medio de una gestoría social. Entre la intervención de la Comisión y la siguiente cita en el Instituto conocí a una persona que presentaba los mismos síntomas que yo, sin embargo ella sabía el nombre del padecimiento: Fibromialgia. Compartí mi sospecha con el médico, el cual me canalizó a la especialidad de reumatología a fin de realizar una exploración física; en mayo de 2011 se confirmaría que presentaba este padecimiento. Fueron contradictorios los sentimientos que experimenté al contar con la certeza de lo que pasaba, por un lado tuve absoluta paz al saber que no moriría de ello, pero al mismo tiempo me hallaba aterrada pues desconocía las implicaciones de vivir con una enfermedad crónica. La reumatóloga nos explicó a grandes rasgos lo que era, los síntomas, la alimentación ideal, los deportes recomendados, así como los medicamentos que debería tomar puntualmente, de ser honesta no puse mucha atención a la información, mi cuerpo estaba en el consultorio aunque la mente divagaba en un mar infinito de dudas existenciales. Las primeras semanas no quise averiguar nada, me enfoqué en las tareas escolares, salir con mi pareja, leer o ver series de televisión era una manera personal de evadir lo que sucedía, aun así, llegó el día en que investigué la condición con la que convivía las 24 horas del día. La fibromialgia (FM) es una enfermedad de origen neurológico, la principal característica es el dolor crónico generalizado en músculos, articulaciones y ligamentos, por ende puede incapacitar parcial o totalmente. En 1992 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como enfermedad. En la actualidad no es muy conocida en el contexto social aunque la afección está ganando terreno. Recuerdo que después del diagnóstico al platicar con diferentes personas, ni siquiera habían escuchado el nombre, ahora con cierta frecuencia un amigo, familiar o conocido hace de mi conocimiento que tienen una amiga o familiar que padece lo mismo que yo. Se estima que sólo el 4% de la población mundial la presenta, el 90% de los pacientes son mujeres, el resto son hombres, la edad en que se manifiesta es de los 20 a los 50 años. Los síntomas son: dolor difuso, rigidez matutina, fatiga constante (no mejora con el descanso), insomnio (sueño no reparador), náuseas, deterioro cognitivo, colon irritable, depresión y ansiedad, es vital hacer hincapié en que los síntomas multicitados no son exclusivos del padecimiento de ahí la importancia de acudir con el especialista. Se desconoce la causa exacta que la genera, pero los médicos afirman que hay algunos factores detonantes como: estrés por largos períodos, accidentes automovilísticos, lesiones, infecciones u otras enfermedades, sin perder de vista que la genética podría estar implicada. Por otra parte se ha logrado comprobar que el cerebro de las personas con fibromialgia percibe dolor en los estímulos no dolorosos en comparación a individuos sanos. En el campo de la investigación existen las teorías de un posible desequilibrio en la producción de los neurotransmisores o cambios funcionales del sistema nervioso central. Los estudios de laboratorio e imagen no muestran ninguna alteración, pero sirven para descartar otras patologías. El diagnóstico lo hace un médico reumatólogo o internista a través de una exploración clínica que consiste en presionar los puntos gatillo o dolorosos y en una valoración de los síntomas. En el tratamiento participan diferentes especialistas de acuerdo a los requerimientos de cada paciente, por ejemplo: además de los antes mencionados, psiquiatra, psicólogo, nutriólogo, ortopedista, fisioterapeuta, etcétera, sin embargo me he percatado que no se incluye un sexólogo o terapeuta de pareja; de hecho parece un tema vetado en las conferencias, donde solamente se habla de alimentación, del impacto psicológico, dieta adecuada y ejercicio ¿no es contradictorio que se pretenda mejorar la calidad de vida y se elimine una necesidad humana? Invitamos al lector a cuestionar al médico, y al médico a informar las opciones. El método para contrarrestar los síntomas versa en medicamentos, ejercicio de bajo impacto, psicoterapia y eliminando determinados alimentos. Hasta el momento no existe cura. Luego de conocer las generalidades de la enfermedad tuve que asumir la dura realidad tener que vivir con un dolor quemante por el resto de mis días. Comencé con la ingesta de los medicamentos, lamentablemente los primeros que tomé no funcionaron, por lo que se cambiaron en dos ocasiones en el trascurso de cuatro años y medio, reduje el consumo de productos que contienen sal, azúcar y cafeína, asistí a psicoterapia para controlar los ataques de pánico consecuencia del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) pues padezco de diversas fobias y ejerzo una auto-exigencia desmedida. Además de asistir a conferencias en varias instituciones de salud y dar seguimiento a la evolución de los síntomas en Neurología, para ejercitarme elegí un tiempo el yoga. Trataba de ir todos los días al yoga, tenía citas de dos a tres veces por semana en las mañanas para toma de análisis, revisión con el psiquiatra o la reumatóloga, a medio día asistía a la biblioteca de Derecho a hacer las tareas e investigaciones, en la tarde-noche a la Universidad, llegaba a mí casa a cenar y continuar con los deberes que tenía pendientes. Casi siempre estaba cansada, pero lo que más daño me hacía era tolerar los comentarios de algunos compañeros o familiares. Día a día hacía un esfuerzo titánico contra la fatiga, la depresión y la ansiedad, en ocasiones me abrumaba la desesperación; no podía parar de llorar y preguntarme ¿Por qué a mí?, ¿qué hice para merecer algo tan terrible?, ¿por qué no mejor morir? Nunca obtuve respuesta, me sentía muy culpable por haber enfermado. Con el paso del tiempo la medicación, psicoterapia y alimentación surtieron efecto, el dolor se redujo, la fatiga, la depresión y la ansiedad se mantuvieron en un nivel que me permitían ser funcional, las citas en el hospital se espaciaron. En pocas palabras, volvía a disfrutar la vida, concluí la universidad con buen promedio, hice un diplomado en comercio exterior, ingresé a la especialidad en comercio exterior en la División de Estudios de Posgrado de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y también me he desarrollado en el ámbito laboral. Nada de lo que he hecho ha sido fácil, a menudo implica un gran esfuerzo, pero soy muy testaruda, constante y soñadora, nunca he visto las metas como tales, en la actualidad se nos enseña a vivir frenéticamente, pero sin pasión, ese es mí objetivo, imprimirle pasión a todo lo que emprenda. Mi calidad de vida por lo general es buena, los días malos se han reducido, tengo crisis solamente cuando me someto a estrés o situaciones emocionales por tiempos prolongados.
Desgraciadamente, la sociedad en la que vivimos hoy en día, está plagada de sustancias que están al alcance de cualquiera, llámese desde tabaco hasta la droga más adictiva y peligrosa que pudiera usted imaginarse. Cada una de estas sustancias, unas legales y otras prohibidas, genera daño corporal en diferentes niveles –dependiendo de la droga- que finalmente va a generar algún grado de discapacidad en sus consumidores. La OMS (Organización Mundial de la Salud), ha estimado que por lo menos un 23% de las enfermedades crónicas contabilizadas en economías similares a la estadounidense provienen del abuso de sustancias legales e ilegales, sin contar las derivadas del abuso de fármacos controlados. Como dato interesante nos gustaría mencionarle que en otro estudio realizado por la Asociación Nacional de Drogas y Alcohol en USA, demostró que alrededor del 50% de las personas con discapacidad son consumidores frecuentes de algún tipo de sustancia. El abuso de sustancias puede generar discapacidad por diversas causas que van desde el daño estructural o funcional a algún órgano (cerebro, ojo, hígado, riñón, etc) generado por el efecto bioquímico de la droga hasta el daño físico o funcional generado por los efectos psicotrópicos y neurológicos de la sustancia (caídas, accidentes automovilísticos, agresiones, etc.), sin dejar de mencionar el alto riesgo que aún conlleva el intercambiar jeringas para la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana. Por supuesto que las dosis consumidas, el tiempo de antigüedad de la adicción o el consumo y las situaciones externas y ambientales desfavorables hacen más propensa la presencia de algún tipo de discapacidad a mediano y a largo plazo. Alcohol. Sin duda alguna, la condición discapacitante más frecuentemente relacionada con el consumo de alcohol es la lesión medular. En más del 50% de las personas con esta condición se relacionó el alcohol en el momento del daño. El alcohol no solo genera accidentes y traumatismos. Recordemos que el daño hepático es muy frecuente en personas alcohólicas generando discapacidad física o mental. Del mismo modo, el alcohol es responsable directo de daño neurológico por sus efectos directos sobre el sistema nervioso central y periférico, trayendo como consecuencia alteraciones en funciones cognitivas como la atención, la memoria y el estado de alerta y en funciones cognitivas como en la marcha, temblor y en movimientos coordinados de los ojos (Síndrome de Wernicke); también puede generar demencia o demencia de Korsakoff. Se ha demostrado también que la discapacidad resultante del consumo crónico del alcohol puede provenir de daño esquelético directo, lesiones cardiovasculares y también de afección del sistema inmunológico. Cocaína. Esta droga es ilícita y las complicaciones más frecuentes de su uso son el Evento Vascular Cerebral (EVC), depresión, alteraciones cognitivas y las relacionadas con accidentes, todas ellas generando un grado variable de discapacidad. En un estudio realizado por O’Malley encontró que los consumidores regulares de cocaína tenían un desempeño intelectual de hasta un 35% menor al de sus análogos no consumidores siendo el razonamiento, la abstracción y la memoria verbal las áreas cognitivas más afectadas. Estas alteraciones se han relacionado con cambios en el flujo sanguíneo cerebral que experimentan quienes consumen esta droga. Y hablando de alteraciones vasculares, los consumidores de cocaína pueden tener infartos cerebrales gracias a los efectos vasoconstrictores de la cocaína, además de hemorragias subaracnoideas, y por si fuera poco, el pronóstico de estos EVC’s, es peor en quienes consumen la droga comparado con quienes no lo hacen, generando discapacidad importante no reversible. Heroína. No podíamos olvidarnos de la heroína, droga que genera también discapacidad muchas veces severa, ésta derivada de infecciones por el VIH y por los virus de la Hepatitis tipo B y C. Otra causa de discapacidad en este grupo es la ocasionada por el daño renal inducido por la heroína y por supuesto la derivada de accidentes y traumatismos importantes. El dolor crónico también puede ser causa importante de discapacidad y tal es el caso de los consumidores de heroína, mismos que experimentan hiperalgesia relacionada con la descontinuación en su consumo tal y como lo demostró Rosenblum. Éxtasis. (Metilen-dioxi-metil-anfetamina) Esta droga, de las llamadas drogas recreativas, genera una toxicidad importante a nivel del sistema nervioso central, ocasionando problemas físicos e intelectuales severos e irreversibles. Sus efectos dañinos surgen de la alteración del sistema serotoninérgico cerebral, que involucra al neurotransmisor serotonina principalmente ocasionando confusión, depresión y alteraciones en la memoria, aunque también se ha relacionado con problemas conductuales como las conductas impulsivas y agresivas, paranoia, alucinaciones y estados psicóticos graves. Inhalantes. Este tipo de sustancias son las más comúnmente usadas a nivel global dado su bajo costo y fácil disponibilidad; también son de las más dañinas, ya que afectan el sistema nerviosos central y periférico, generan daño en los pulmones, hígado, riñón y en el sistema cardiovascular y por si fuera poco también disminuyen las funciones de la médula ósea lo cual conlleva a un menor número de células sanguíneas circulantes. Son la causa de discapacidad intelectual al producir a largo plazo confusión, irritabilidad y alteraciones en la memoria; aumenta gravemente el riesgo de epilepsia y provoca manifestaciones psiquiátricas irreversibles. También afecta regiones corticales del cerebro por lo que el desempeño de las actividades motoras puede verse comprometido de manera importante. Evidentemente el consumo y el abuso de drogas generan discapacidad. Si sumamos a las limitaciones físicas y mentales que conlleva el abuso de sustancias la exclusión, la falta de participación y el rechazo social que presentan, el grado de discapacidad aumenta de manera exponencial. Por tanto es indispensable alertar a los grupos de riesgo y ya consumidores sobre los efectos a largo plazo de las sustancias prohibidas a fin de prevenir su consumo. Referencias: Glazier RE, Kling RN. Recent trends in substance abuse among persons with disabilities compared to that of persons without disabilities. Disability and Health Journal 6 (2013) 107e115.O’Malley S, Adamse M, Heaton RK, Gawin FH (1992) Neuropsychological impairment in chronic cocaine abusers. Am J Drug Alcohol Abuse 18:131–144.Rosenblum A, Joseph H, Fong C et al (2003) Prevalence and characteristics of chronic pain among chemically dependent patients in methadone maintenance and residential treatment facilities. JAMA 289:2370–2378.Le Fauve CF. Disability and Addiction. Addiction Medicine: Science and Practice. 2011. Ed. Bankole A. Johnson. Pp 1459-1486.